Saber de vinos. Vinos Rosados y Vinos Claretes
En esta época del año, más calurosa, el consumo del vino se decanta sensiblemente hacia los vinos blancos y los vinos rosados. Los motivos pueden ser diversos, pero principalmente porque la temperatura de servicio de estos vinos es mucho más baja que la de los tintos, su ligereza, acidez y frescura, los hacen mucho más apetecibles y fáciles de beber.
Todos los años nos suele llegar alguna pregunta relacionada con un tipo de vino, desconocido para algunos y del que circulan informaciones, a veces no muy precisas.
¿Qué es un vino clarete? ¿Es un vino rosado, un vino blanco, una mezcla de tinto y blanco? ¿Hay diferencias con los vinos rosados?
Vamos a intentar dar unas nociones breves, pero precisas, para poder aumentar nuestros conocimientos enológicos.
Lo primero que hay que señalar es que la clasificación de “clarete” no existe legalmente.
El vino clarete es un vino “joven” elaborado con uvas tintas y blancas, que hace una fermentación parcial con sus hollejos, es decir con las pieles. Esta parte de la fermentación puede ser de 24/48 horas, tras la cual se descuba a otro depósito donde terminará su fermentación. En este lapso de tiempo, en el que el mosto ha estado en contacto con los hollejos, habrá adquirido una tonalidad rosada, muy clara, con poco color, por la mayor proporción de uva blanca.
El resultado final será un vino ligero, fresco con una buena acidez y unos aromas florales y de fruta blanca marcados, similares a los de un blanco, aunque se elabora de forma parecida a la de un tinto.
Antiguamente también se elaboraban con la mezcla de vinos tintos y blancos, pero esta práctica está actualmente prohibida por la legislación de la Unión Europea.
Los rosados, por otro lado, pueden ser vinos jóvenes, crianzas o incluso reservas y sus métodos de elaboración suelen ser dos: el de sangrado y el de prensado.
En el primero de ellos, la uva, tinta y habitualmente despalillada, se deja en maceración unas horas (entre 12 y 48), hasta alcanzar el grado de coloración deseado. Tras su descube, ese mosto, separado ya de los hollejos, hará su fermentación en otro depósito.
El método de prensado se suele utilizar con una mezcla de uvas tintas y blancas, éstas en poca proporción, donde el mosto resultante también fermentará sin sus hollejos.
El resultado en ambos casos, es el de unos vinos, ligeros, afrutados, con una cierta acidez y fáciles de beber. Muy recomendables para esta época del año.
Que los disfrutéis, podéis visitar la sección de vinos rosados de Mucho Más Que Drinks para conocerlos de primera mano.
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