Qué dice de Safrà, la revista de Robert Parker:

“La sorpresa llegó con el nuevo tinto de gama media dentro de los vinos antiguos , Safrà 2015, el nombre en valenciano del azafrán, fermenta do en los viejos lagares de piedra (y parte en acero inoxidable) con un 30% de racimos enteros. Es principalmente Mandó con un 15% entre Monastrell y Garnacha Tintorera, madurados en ánforas de barro enterradas durante seis meses. Este es, de lejos, e l vino más radical y diferente que he probado en mi vida de Celler del Roure. No sólo eso, creo que es un vino que empieza a mostrar al desnudo el carácter de la región sin ningún tipo de maquillaje, con un poco de rusticidad, Mediterráneo pero manteniendo una buena frescura. “

El color es un rubí brillante, el más claro de todos los tintos que probé, y la nariz muestra una brillante fruta y sin ninguna pista de exceso de madurez, no es terriblemente complejo, pero es limpio y preciso. En boca sigue el mismo camino, gran frescura, una textura sedosa y gran acidez. Un Medi terráneo fresco para beber sin tener que pensar demasiado. Esto fue una sorpresa de Celler del Roure. Una agradable sorpresa!

Este es el tinto que quiero beber de su portfolio. 15.000 botellas se embotellaron en abril de 2016.” The Wine Advocate. Luís Gutiérrez. Junio 2016

Qué dice el propio Pablo Calatayud de su nuevo vino:

“Yo diría que estamos tratando de explicar mejor nuestras uvas, nuestras parcelas y nuestro proyecto, que desde hace algunos años estamos probando a cortar la uva no tan madura y bajando también en la extracción y que, siguiendo este camino hacia un mediterráneo más fresco ha nacido un nuevo vino que se va a llamar Safrà y que será mandó, pero un mandó más fluido y sobre todo más vivo, con más sensaciones electrizantes, con más alma de blanco. Dándole muchas vueltas al cultivo y a la elaboración, mientras el viñedo iba adquiriendo más años y más sabiduría, hemos encontrado por fin un perfil de vino que íbamos buscando, que nos gusta mucho y que da sentido a nuestra gran apuesta por esta variedad injustamente olvidada y despreciada. Hemos aprendido que la mandó es una variedad que permite una vendimia ligeramente avanzada que intensifica el carácter que buscamos y que se expresa mejor si la vinificamos en lagares, con una parte de racimos enteros, maceraciones prolongadas pero a bajas temperaturas y muy, muy suaves. Las tinajas de barro de la bodega fonda son el final feliz de esta historia. Estos vinos de mandó se crían maravillosamente bien en estas tinajas de barro. Y la imagen es también otra libélula pero esta vez teñida de ese color entre el amarillo y el naranja que tienen algunas cosas buenas para comer o para realzar las comidas como es el caso del azafrán.”